Cuando cambiamos la forma de ver un problema, a menudo aparece una solución mucho más simple. Algunas cosas que ayudan son: reconocer patrones en lugar de analizar cada caso desde cero; dividir los problemas complejos en partes manejables; utilizar representaciones visuales para comprender mejor una situación; aceptar aproximaciones cuando una respuesta exacta no es necesaria; aprovechar el conocimiento acumulado para no reinventar constantemente la rueda. Y aquí viene lo bueno: nuestro cerebro busca naturalmente estos atajos. Sin ellos, sería imposible tomar decisiones en un mundo tan complejo. Bien es verdad que estos atajos mentales también pueden convertirse en sesgos cognitivos cuando los aplicamos fuera de contexto o confiamos demasiado en ellos. La creatividad humana y nuestra capacidad para inventar nuevos atajos , es decir, nuevas maneras de replantear un problema antes incluso de intentar resolverlo es una de las características más distintivas de la i...
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