Encontrar al material más duro es una tarea prioritaria para todas aquellas disciplinas que buscan reemplazar o mejorar los compuestos tradicionales utilizados en procesos industriales. Frente al elevado coste energético de materiales sintéticos, la observación de soluciones naturales abre nuevas posibilidades basadas en estructuras con millones de años de evolución. La seda de araña, el titanio, el aragonito de los caparazones o el nácar son conocidos por su resistencia. Sin embargo, ninguno de ellos alcanza la dureza extrema observada en la rádula de la lapa, lo que la convierte en el material más duro presente en la Naturaleza. Las lapas son un molusco marino habitual en costas rocosas. Estos animales se alimentan raspando algas adheridas a superficies duras, una tarea que exige una resistencia extrema frente al desgaste continuo. Utilizan un órgano denominado rádula, una estructura flexible cubierta por miles de dientes microscópicos. Durante la alimentación, estos dientes entran e...
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