Per-Ingvar Brånemark investigaba el papel que juega el flujo sanguíneo en la reparación de las fracturas óseas, en particular el proceso de regeneración entre la sangre y la médula ósea después de un accidente. En 1952, en uno de sus estudios, colocó cámaras ópticas protegidas con titanio puro en la tibia de conejos. Las cámaras consistían en un tubo de titanio con lentes y luz en ambos extremos, que estaban conectadas a un microscopio. Como las cámaras eran caras, una vez finalizado el estudio, Brånemark quiso recuperarlas. Sin embargo, tuvo una sorpresa mayúscula: el hueso se había soldado a la superficie del tubo de titanio con tanta fuerza que no podían separarse. Per-Ingvar llamó "osteointegración" a este proceso mediante el cual el hueso se une a nivel celular y molecular con el titanio. Intrigado por este fenómeno, sus investigaciones se concentraron entonces en el estudio del comportamiento del titanio en animales y en voluntarios humanos. A pesar de que la teoría con...
Existen numerosas historias sobre la invención del cocktail , muchas de ellas fascinantes. Hay quien señala a la antigua Grecia, y concretamente a Hipócrates, padre de la medicina, como el inventor de este bebedizo. Él realizaba una mezcla macerada de vino, hojas de ajenjo y díctamo que utilizaba para combatir los problemas del mal aliento de aquella época debidos a la falta de higiene y para paliar los efectos que producían ciertos tipos de veneno. A lo largo de los siglos, el vino macerado se denominó "hipocrático". La mezcla fue evolucionando, se fueron echando hierbas trituradas para aromatizarlo, almendras amargas, canela, miel... Y en algún momento surgió la palabra cocktail . Otra leyenda sitúa el nacimiento del cocktail en otro contexto muy diferente. La hija del dueño de un restaurante americano tenía un gallo de hermoso plumaje que era su gran orgullo hasta que un día desapareció. Se entristeció tanto que su padre decidió organizar, con los hombres del pueblo...