Y es que saltar las barreras que se interponen en una organización es todo un desafío.
Para evitarlo, se suelen crear grupos multifuncionales. Aunque este mecanismo no suele resolver el problema. ¿Por qué? Porque la innovación requiere que todo el mundo, no sólo los valedores de la idea, esté profundamente implicado.
¿La solución? Potenciar a personas que asuman un rol de liderazgo y que pongan en juego su capacidad de mediar en los conflictos que vayan apareciendo, su capacidad de influencia en equilibrar la participación de todos con la necesidad de mantener el interés propio, y que cuenten con la capacidad y la energía para mantener la motivación y el compromiso en continuar adelante a pesar de los contratiempos.
¿Difícil? Nadie ha dicho que innovar sea sencillo.
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