Los escarabajos cuentan con un elaborado sistema de defensa química que les permite, cuando se sienten amenazados, producir una pequeña explosión y liberar una sustancia tóxica que mata o ahuyenta al atacante y les permite escapar. Para producir esa reacción, los escarabajos tienen en su abdomen dos cavidades separadas en las que almacenan dos sustancias químicas que se mezclan en un tercer espacio cuando el animal siente el peligro. La reacción se pone en marcha gracias a la acción de una serie de encimas que actúan como catalizador. Científicos de la Universidad de Zurich se han inspirado en las defensas de estos coleópteros para desarrollar un sistema de autodefensa que prevenga ataques vandálicos o intentos de robo en instalaciones a pie de calle, como cajeros automáticos, buzones o furgones de transporte de alta seguridad. El dispositivo que han diseñado posee varias capas separadas entre sí por láminas de plástico y rellenas alternativamente con dos el...
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