04 mayo 2014

Enfocarse en soluciones



Un reputado empresario hotelero viajó de nuevo a cierta ciudad hindú, un año después de su primer viaje. Al llegar al mostrador del hotel (inferior en estrellas a los de su cadena), el empleado le sonrió y lo saludó efusivamente diciendo: “Bienvenido nuevamente señor, es un privilegio verlo de regreso en nuestro hotel”. 

Sorprendido por ese caluroso recibimiento, ya que pese a ser una persona tan importante prefería el anonimato, descartó inmediatamente el hecho de que el empleado tuviese tan buena memoria, como para saber que estuvo allí un año antes.

El empresario decidió imponer el mismo sistema en su cadena de hoteles, ya que la acogida que le habían dado le había impactado positivamente. A su regreso, puso a trabajar en este asunto a sus empleados para encontrar una solución a su petición

Un grupo de empleados buscó información sobre el mejor software de reconocimiento facial, bases de datos, cámaras especiales, tiempo de respuesta en microsegundos, formación a los empleados, etc. Ni que decir tiene que el coste de la solución era muy caro.

Otro grupo de empleados sugirió viajar de nuevo a esa ciudad y tratar de convencer al empleado de aquel hotel para que les revelase la tecnología que aplicaban. 

El empleado no aceptó ninguna gratificación. Humildemente, comentó al empleado del empresario cuál era su sistema: “Mire señor, tenemos un arreglo con los taxistas que lo han traído hasta aquí. Ellos le preguntan si ya se ha hospedado en el hotel al que le están trayendo y si así es, entonces cuando el taxista llega a la recepción nos hace una señal y de esta manera se gana un dólar”. 

Moraleja: ¡No compliques tu trabajo! Concibe la solución más simple al problema. Céntrate en soluciones y no, en problemas.

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