29 abril 2014

Asfalto autorreparable



El Centro de Tecnología de Repsol ha desarrollado una modalidad autorreparable que se comporta como una herida en el cuerpo humano: al detectar un problema, empieza a cicatrizar. 

Gracias a la modificación de los betunes que conforman la mezcla asfáltica, los investigadores de la compañía han conseguido que cuando el firme de la carretera comienza a deteriorarse, los polímeros se extienden evitando que se produzcan baches o surcos de gran magnitud.

La tecnología de autorreparación no supone un aumento significativo del coste en la fabricación de la mezcla asfáltica. En todo caso, el ahorro obtenido en las labores de conservación no se vería mermado por un aumento en los precios de los materiales asegura la petrolera.

La compañía calcula que el ahorro total que se podría conseguir con la aplicación masiva de esta tecnología rondaría el 50% de los costes de mantenimiento y rehabilitación de carreteras. 

Destacan asimismo las ventajas medioambientales, dado que se reducen los residuos generados, el uso de materias primas y las emisiones derivadas de las tareas de mantenimiento, además del aumento de la confortabilidad de los usuarios debido al menor número de actuaciones en la carretera.

Habíamos escuchado hablar de asfaltos verdes (betunes fabricados con polvo neumático procedentes de las ruedas usadas) y de asfaltos drenantes (gracias a unos ligantes especiales proporcionan una alta fuerza de cohesión que mantiene unidas las partículas minerales de la mezcla pero a la vez son capaces de filtrar el agua acumulada en las carreteras), pero da la impresión que esta última noticia supone un salto cualitativo importante.

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