Sucede en muchos negocios. Y el pádel no iba a ser una excepción. Algunos lo veían venir. Otros, se han pillado los dedos. Veamos el ejemplo de Suecia. Hace apenas cuatro años, era considerada el Silicon Valley del pádel europeo. Todo el mundo quería invertir allí. Los fondos de inversión desembarcaron en masa, las naves industriales se reconvirtieron en clubes indoor y el crecimiento parecía infinito. El país llegó a abrir pistas a un ritmo absolutamente descontrolado. Hoy, la realidad es completamente distinta: saturación del mercado, exceso de oferta, caída en la utilización de pistas, cierres de clubes... ¿El problema? La oferta creció mucho más rápido que la demanda real. En muchos casos se construyeron clubes enormes con costes energéticos altísimos y en ciudades que no tenían suficiente masa crítica de jugadores. Durante el boom parecía que cualquier pista indoor iba a ser rentable. Sin embargo, cuando la demanda se estabilizó, muchísimos clubes descubrieron que no podían llenar...
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