18 octubre 2020

Pandemia y reinvención

 


Cuando ya se había inventado la máquina de vapor y la primera revolución industrial resultaba más que evidente, fue precisamente cuando algunas compañías de transportes marítimas construyeron los barcos veleros más grandes al pensar que añadiendo más mástiles a sus naves podrían hacerlos más rápidas y luchar así con los barcos a motor que ya  empezaban a emerger en su sector. Todos sabemos que el vaticinio no fue acertado. El barco a motor se impuso al barco de vela en los viajes transatlánticos. 

Es posible que ahora nos encontremos ante una situación similar con la pandemia que vivimos y con la ansiada recuperación económica. 

Conviene pensar que es probable que muchas cosas ya no sean nunca como fueron. Sí, es verdad, los sectores relacionados con la producción de bienes (manufacturero, agrario, etc.) se recuperan, y lo seguirán haciendo a uno u otro ritmo.

Pero, ¿qué pasaría si lo relativo al sector servicios no es nunca más como fue? ¿Qué pasaría si debido a las medidas restrictivas de la movilidad y las relaciones sociales muchas empresas e incluso sectores no vuelven a recuperarse?   

Formulémoslo en positivo: hoteles, restauración, comercio, ocio, turismo... se hallan ante una inmejorable ocasión de reinventarse. 

14 octubre 2020

Las características de los innovadores de éxito


Las personas innovadoras no únicamente abrazan sino que incluso prosperan en la incertidumbre.

Ahora bien, las investigaciones han demostrado que los innovadores son personas como las demás. Eso sí, se sienten mucho más cómodos en situaciones de incertidumbre que la mayoría. Además tienden a mostrar una serie de habilidades que no solo son efectivas, sino que también se pueden aprender y practicar.    

Pero vayamos por partes. No es lo mismo riesgo que incertidumbre. En el riesgo, los factores que determinan el éxito o el fracaso están fuera de nuestro control, aunque conocemos las probabilidades de éxito (por ejemplo, un juego de dados). No podemos controlar si sale un 2 o un 12, pero conocemos las probabilidades.

En situaciones de incertidumbre, los factores que determinan el éxito o el fracaso no están necesariamente fuera de nuestro control, sino que simplemente esos factores se desconocen. Es aceptar un desafío para jugar un juego del que no conocemos completamente las reglas. 

Pues bien, las personas innovadoras tienden a estar más dispuestas a aventurarse en lo desconocido y, por lo tanto, es más probable que se involucren en proyectos ambiciosos incluso cuando los resultados y las probabilidades son un misterio.

Jeff Dyer, Hal Gregersen y Clay Christensen, tras investigar durante años las características de los innovadores exitosos, dividieron las habilidades de innovación en dos categorías: habilidades de ejecución y habilidades de descubrimiento.

Las habilidades de ejecución incluyen análisis cuantitativo, planificación, implementación orientada a los detalles y ejecución disciplinada. Sin duda, estas son características esenciales para el éxito en muchas ocupaciones, pero en la innovación, el descubrimiento debe venir antes que la ejecución.

Las habilidades de descubrimiento son las que más participan en el desarrollo de ideas y en la gestión de situaciones inciertas. Los más notables son:

* La capacidad de establecer conexiones entre ideas y contextos aparentemente dispares.

* La tendencia a cuestionar los supuestos y el statu quo.

* El hábito de ver qué contribuye a que exista un problema antes de apresurarse a encontrar una solución.

* El uso frecuente de la experimentación sistemática para probar hipótesis sobre causa y efecto.

* La capacidad de establecer contactos y ampliar un conjunto de relaciones, incluso sin un propósito intencional.

Como cualquier otras habilidades, estas se pueden aprender y cultivar mediante una combinación de orientación, práctica y experiencia. Al hacer las preguntas correctas, observar conscientemente, experimentar y establecer contactos con los partidarios adecuados, los innovadores atesoran más probabilidades de identificar oportunidades y tener éxito.

08 octubre 2020

Ingenio y medidas frente al Covid

El ingenio para poder seguir manteniendo los hábitos dentro de la nueva normalidad no tiene fin. Así lo demuestra una cafetería de la ciudad alemana de Schwerin. 

Allí, han decidido optar por los churros que utilizan los niños para aprender a nadar como utensilio para mantener la distancia de seguridad entre personas. Por surrealista que parezca, los dueños del bar han ideado unos sombreros coronados por dos churros cruzados que se asemejan a las hélices de un helicóptero. 

De esta manera, cada persona que acude a la terraza de esta cafetería sabe cuál es su espacio vital de seguridad y cuál es el de los demás para que así no se pueda traspasar uno del otro.

El invento lo colgó la propia cafetería en su página de Facebook y tardó muy poco tiempo en convertirse en una imagen viral.

06 octubre 2020

El problema de la longitud


Desde muy antiguo, cualquier marino podía calcular la latitud en que se encontraba el barco por la duración del día, por la altura del sol o por la guía de una estrella conocida sobre el horizonte. 

No ocurría lo mismo con la longitud. Es decir, con la determinación de la posición de los meridianos terrestres, para lo que es preciso saber qué hora es en el barco y también en el puerto base u otro lugar de longitud conocida, en ese mismo momento.  

Los navegantes pueden convertir la diferencia horaria en separación geográfica. Dado que la Tierra tarda 24 horas en dar un giro completo de 360º, una hora supone la vigesimocuarta parte de una rotación (es decir, 15º) . Por tanto, cada hora de diferencia entre el barco y el punto de partida supone un avance de 15º de longitud (ya sea hacia el Este o hacia el Oeste). Así es posible situarse en las superficies marinas.   

Pero hasta bien entrado el siglo XVIII, el viejo problema de la longitud seguía sin resolverse: nadie sabía cómo determinar la posición exacta en alta mar con respecto a un meridiano. Debido a ello, los barcos se perdían o sufrían graves accidentes (por pensar que estaban en alta mar cuando tal vez estaban junto a la costa).

Hasta tal punto era relevante el desafío que el Parlamento británico aprobó en 1714 la concesión de un premio para quien ideara un método capaz de medir la longitud con una precisión de un grado de 20.000 libras (la magnitud de la recompensa era muy considerable si se tiene en cuenta que el astrónomo real ganaba 100 libras por un año de trabajo). 

Un reloj lo suficientemente preciso como para marcar la hora universal resolvería el problema sin necesidad de mirar al cielo: los navegantes podrían comparar el mediodía del lugar donde se encontraran (es decir, el momento en que el Sol alcanza su cénit) con la hora que señalara el reloj. 

Sin embargo, hasta entonces, los relojes no aguantaban el vaivén de los barcos para ser tan precisos como este sistema requería. 

Un carpintero autodidacta, John Harrison se puso a trabajar en el reto. Y consiguió resolverlo de maneras muy ingeniosas. 

Si te interesan los detalles de esta historia, te recomiendo la lectura de el fascinante libro "Longitud" de Dava Sobel.  

02 octubre 2020

Movilidad, Covid y creatividad


¿Qué pasaría si la movilidad descendiese drásticamente en las grandes ciudades? 

Esta situación se ha confirmado  con la aparición de la pandemia y, lógicamente, ha tenido un gran impacto en muchos sectores empresariales y económicos. Uno muy notable es el sector del taxi.  

En mi ciudad, por ejemplo, apenas se ven taxis circulando por las calles. Las paradas, sin embargo, están repletas de esos vehículos esperando la llamada de un cliente. ¿Para qué callejerar en busca de clientes cuando la gente apenas sale ya a la calle?

En Nueva York, leo en un artículo, los taxis están funcionando al 10 %. Antes de que empezase la pandemia circulaban cada día más de 11.000 taxis por la ciudad, ahora apenas lo hacen 2.200. Tampoco se han recuperado las cifras de facturación que según estimaciones apenas llegan al 40 % de lo que facturaban antes del Covid 19. La situación en muchos casos es dramática, hasta el punto de que se han producido 11 suicidios. 

Probablemente la cosa viene de lejos. Y la especulación también juega un papel relevante en todo este entramado. En Nueva York, como en otras tantas ciudades, se vendían las licencias para operar como taxista a precios de oro. Ahora nadie quiere comprar ninguna licencia, por lo que su precio ha bajado a prácticamente una décima parte de lo que antes se demandaban por ellas (de 1,3 millones de dólares a 150.000).

¿Será ésta una buena oportunidad para repensar el sector? 

27 septiembre 2020

Música e innovación

 

Resulta evidente que el papel de la música está infravalorado. En la educación, sin ir más lejos, la música está relegada a ser una materia “de relleno”, aunque después hablamos sin parar de la importancia de la creatividad y de la innovación.

La música está profundamente relacionada con la innovación, en particular a nivel neurológico y de comportamiento. La música nos ayuda a crear conexiones complejas en nuestro cerebro y a desarrollar un pensamiento divergente y creativo y, por otro lado, nos educa en cosas que no se aprenden con facilidad en un aula: a ser perseverantes, resilientes, colaborativos, disciplinados, etc. Y desde luego enseña a buscar la operatividad y la belleza en lo que hacemos.

En Suiza (más concretamente en el Institute For Computer Music and Sound Technology) se está investigando sobre el sonido que emiten los árboles para entender mejor sus funciones biológicas, de la misma manera que un doctor nos “escucha” con el estetoscopio para saber si estamos sanos.

La música representa lo humano, está en nuestro ADN, la naturaleza ha privilegiado el gusto musical en la evolución de nuestros cerebros. No hay nada casual en el hecho que todas las culturas de todas las épocas haya tenido - y seguirán teniendo -  música.

22 septiembre 2020

Invenciones creadas por accidente


Las patatas fritas. En el siglo XIX en Nueva York, un cliente de un restaurante devolvió las patatas fritas porque eran demasiado espesas. El cocinero preparó al cliente unos trozos más delgados pero éste todavía pensaba que eran demasiado gruesos. Exasperado, el chef hizo unos que eran extremadamente delgados para enojar al cliente... aunque al final, le encantaron.

El pañuelo de papel Kleenex fue diseñado originalmente para ser un filtro de máscara de gas. Fue desarrollado al comienzo de la Primera Guerra Mundial para reemplazar el algodón, que entonces escaseaba como apósito quirúrgico.

La radiografía también fue descubierta por pura casualidad. Cuando en 1895 el físico Wilhelm Rontgen estaba experimentando con rayos catódicos, puso un tubo de Crookes activado en un libro y salió a almorzar. Cuando regresó, descubrió que una llave que también había colocado en el libro aparecía como una imagen en la película revelada.

Mientras intentaba desarrollar un pegamento muy resistente, el empleado de 3M Spencer Silver desarrolló accidentalmente un pegamento tan débil que apenas podía sostener dos pedazos de papel juntos. Su colega, Art Fry, necesitaba el pegamento. Fry cantaba en el coro de su iglesia y marcaba las páginas de su libro de canciones con pequeños trozos de papel que a menudo se caían. Utilizó el pegamento de Silver para mantener los papeles en su lugar. Hoy llamamos a esta invención Post-it.

El horno de microondas. Poco después de la Segunda Guerra Mundial, Percy Spencer, un empleado de Raytheon (empresa, por cierto, en la cual tuve el privilegio de trabajar), pasó junto a un emisor de microondas que estaba siendo desarrollado para fines militares y notó que el caramelo en su bolsillo se derretía. Aparentemente, otros empleados de Raytheon habían notado este fenómeno, pero todos lo habían ignorado. Raytheon produjo el primer horno microondas comercial en 1946.

El Viagra, también conocido como Sildenafil. Originalmente se creó para tratar la presión arterial alta, pero durante los ensayos clínicos fallidos, se constató que el medicamento era muy eficaz para provocar erecciones.

20 septiembre 2020

La estabilidad en los grandes cruceros


Cuando el mar tiene mucho movimiento, puede ocurrir una discrepancia entre lo que la persona ve y lo que percibe a través del sentido del oído interno; esta es la causa de los mareos.

Cuanto más suave sea el desplazamiento, las posibilidades de que una persona se maree serán menores. Para contrarrestar los efectos de estos movimientos a bordo, se desarrollaron una serie de sistemas denominados “estabilizadores”.

Los estabilizadores están diseñados para reducir el movimiento oscilante del buque, y así hacer que el barco se mueva con mayor suavidad. Generalmente se utilizan en buques de pasaje como cruceros, para reducir la sensación de mareo y mejorar el bienestar a bordo.

Los estabilizadores más comunes son del tipo “aleta”, y se hallan bajo la línea de flotación. Suele ser un mecanismo retráctil, lo cual permite controlar su utilización según las condiciones meteorológicas. Una vez en uso, los estabilizadores trabajan de forma automática para reducir los balanceos del buque, modificando cuando sea preciso el ángulo de ataque puede variar.

Se estima que el mecanismo en cuestión reduce la sensación de balanceo en más de un 90 %. 

Esta tecnología proviene, una vez, de la observación cuidadosa de la naturaleza. Muchos peces, como por ejemplo los tiburones, cuentan con sus aletas pectorales para desarrollar exactamente la misma función. 


17 septiembre 2020

La hora de la innovación abierta


En los primeros meses de la crisis de Covid-19, se produjo algo particularmente alentador: las empresas comenzaron a unirse para trabajar abiertamente a un nivel sin precedentes, anteponiendo la capacidad de crear valor a la oportunidad de ganar dinero.

Por supuesto, la colaboración puede salvar vidas humanas y también puede producir enormes beneficios para las empresas, aunque a menudo se pasa por alto este hecho.

Este estallido de innovación abierta ha de recordarnos el enorme potencial que ésta conlleva, sea en una crisis o en situaciones normales.

La innovación abierta posee el potencial de ampliar el espacio para la creación de valor, ya sea a través de nuevos socios con habilidades complementarias o bien desbloqueando el potencial oculto en relaciones duraderas.

En las crisis, la innovación abierta puede ayudar a las empresas a encontrar nuevas formas de resolver problemas urgentes y, al mismo tiempo, a construir una reputación positiva.

Lo más importante es que puede servir como base para la colaboración futura. Lo cual concuerda con las investigaciones que señalan que la confianza se desarrolla cuando los socios voluntariamente hacen un esfuerzo adicional y se hacen favores inesperados entre sí.

Es verdad que siempre sobrevuelan preocupaciones sobre la propiedad intelectual, el rendimiento de las inversiones y las consecuencias imprevistas de la innovación abierta. Son inquietudes muy razonables, desde luego.

Pero los beneficios de la innovación son mucho mayores que los (muchas veces hipotéticos) riesgos asociados.  

20 agosto 2020

Sí, se puede

Motor a Fondo - Coches y noticias del mundo del motor

A medida que crece la conciencia medioambiental de las personas, las distintas industrias se esfuerzan por adaptarse a esta tendencia. Las marcas automovilísticas, como es su costumbre, procuran no perder el ritmo, de ahí sin duda su (hasta el momento tímida) apuesta por los vehículos eléctricos.  

Ahora los creativos se esfuerzan por pensar en los nuevos materiales ecológicos que pueden incorporarse a los vehículos venideros. Ya hay coches que incorporan madera de eucalipto y roble en el salpicadero certificada FSC (esto es, de origen sostenible) y lana en los asientos.

Otra marca está a punto de sacar al mercado un vehículo con cuero de aceituna en el tapizado interior (ya existe otra empresa automovilística que ha dotado a sus vehículos de cuero vegano, es decir, de origen no animal).

El corcho es el material que del que se sirve otra marca para revestir el  que consideran su vehículo insignia. Y vendrán otros vehículos revestidos con materiales impensables, todos ellos ya ecológicos, por supuesto.

Y es que, se podía y se puede.