En una sesión de Sinéctica, un trampolín creativo alude a la invención de un deseo, de la formulación de una pregunta o de una conexión que utiliza cada recurso creativo para sintetizar sus intervenciones.
Los trampolines pueden ser ideas en sí mismas o disparadores de ideas de los demás.
Su función principal es la de ayudar a llegar a otras ideas que son difíciles de imaginar directamente.
En castellano se utiliza habitualmente el término springboard.
He aquí algunos ejemplos concretos de springboards (trampolines creativos) de distintos contextos, para que veas cómo funcionan en la práctica:
Escritura
- Frase inicial: “El día que el tiempo se detuvo, nadie lo notó… excepto yo.”
- Pregunta: “¿Qué pasaría si los sueños fueran recuerdos de otra vida?”
- Restricción: escribe una historia sin usar la letra “e”.
No son historias completas, pero disparan ideas rápidamente.
Diseño / Arte
- Limitación: usar solo el blanco y el negro.
- Inspiración visual: una foto antigua o un objeto cotidiano (por ejemplo, una llave oxidada).
- Concepto: “mezclar naturaleza con tecnología”.
Estas reglas o inputs te obligan a pensar diferente.
Negocios / Innovación
- Problema: “¿Cómo reducir el tiempo de espera en una cola?”
- Analogía: “¿Cómo resolvería esto Netflix o Uber?”
- Cambio de perspectiva: pensar como un niño o como alguien mayor.
Aquí el springboard es el enfoque, no la solución.
Juegos / Creatividad lúdica
- Combinación aleatoria: “dragón + cafetería”
- Regla absurda: crear un juego donde no se pueda hablar
- Objeto: inventar 5 nuevos usos para una cuchara
Lo inesperado genera ideas originales.
Ejercicios rápidos
- Abre un libro al azar y utiliza la primera frase como inicio.
- Mira a tu alrededor y elige un objeto → crea una historia sobre él.
- Escribe 10 ideas malas a propósito (suelen desbloquear buenas).
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