La sinestesia es un fenómeno neurológico. Describe la habilidad de percibir correspondencias entre tonos de color, tonos de sonido y de intensidades de los sabores u olores de manera involuntaria y con frecuencia. La sinestesia es, de alguna manera, la experimentación de dos sentidos que funcionan mezclándose entre ellos.
Las personas sinestésicas pueden sentir un sabor dulce cuando tocan una superficie suave o asocian colores a la música o a números y letras (la llamada sinestesia de grafema-color).
Aunque pueda parecer un fenómeno neurológico extraño, es bastante común. Los neurocientíficos señalan que afecta a un 1% de la población y en mayor medida a las personas zurdas. Existen diversos tipos de sinestesias además de la grafema-color: la de tiempo-color, música-color, sonido-color, nota-color…
Con todo, en esta entrada quiero hablar de la sinestesia en literatura. En este campo, la sinestesia es la atribución de una sensación a un sentido que no le corresponde, es decir, lo mencionado como fenómeno neurológico. Expresiones como “amarillo chillón”, “ásperas palabras” o “mirada dulce” son ejemplos de sinestesias.
Como se aprecia, la sinestesia consiste en hacer un metáfora con conceptos que provienen de campos sensoriales diferentes. Este cóctel de los sentidos resulta atractivo y es casi infinito.
Se utiliza frecuentemente en poesía ya que ayuda a comunicar las emociones de una forma creativa y expresiva. En narrativa también se emplea con asiduidad para crear descripciones evocativas y que enriquecen la experiencia del lector apelando a todos sus sentidos.
Existen distintas formas de clasificar los tipos de sinestesia. No obstante, según se involucren unos sentidos u otros, se distinguen estos tipos de sinestesia:
Auditivo-táctil - "Las ásperas notas del viejo banjo le hacen recordar".
Auditivo-gustativa - "El sonido amargo del tren alejándose le partió el corazón".
Auditivo-olfativo-visual - "Al escuchar la melodía suave del piano, se sintieron inundados por un mar salado de destellos brillantes".
Gustativo-olfativa - "Percibió el aroma del café en su boca".
Olfativo-táctil - "El sedoso olor de los pétalos de jazmín invadía el patio".
Visual-auditiva - "La sinfonía dibuja un paisaje frondoso en mi mente".
Visual-gustativa - "El rosa del atardecer me sabe a dulce algodón de azúcar".
El sonido de la campana era un rayo de luz.
El sabor del helado era un arcoíris de dulzura.
Sus palabras eran como pinceladas de música.
Sentí el tacto suave del viento en mi piel.
El aroma del café tenía tonos profundos como el chocolate.
Sus ojos brillaban con el sonido de la risa.
El sol acariciaba mi rostro con su calor dorado.
El dolor punzante era un grito estridente en mi cabeza.
Las notas musicales bailaban en el aire como destellos de colores.
El olor de la lluvia era una sinfonía fresca y terrosa.
La voz del cantante era sedosa como el terciopelo.
El sabor del limón era un estallido ácido y luminoso.
El tacto de la tela era suave como una melodía.
Las luces de la ciudad destellaban como estrellas brillantes.
El dolor de la pérdida era un pesado manto oscuro.
La textura del mármol era fría como el sonido del hielo al romperse.
El perfume floral era una caricia suave en el aire.
Los colores del atardecer cantaban en el horizonte.
La risa de los niños era un concierto de campanas.
Sentí el sabor salado del mar en el aire.
El tacto áspero de la madera susurraba historias antiguas.
Sus palabras eran un festín de imágenes en mi mente.
El sonido de la tormenta era un rugido oscuro y profundo.
La luz del amanecer era un abrazo cálido.
La emoción era un torrente de colores desbordantes.
El olor del incienso era una danza mística en la habitación.
La música del piano era un río fluido de sonidos.
La suavidad de sus caricias era como una melodía suave.
El sabor del chocolate era una explosión de placer en mi boca.
El paisaje era una sinfonía de colores y formas danzantes.
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