George Sandeman, escocés, se estableció en 1790 como agente para vender vino en Londres. En esa época, los vinos que tenían interés mercantil eran los vinos que resistían largos viajes sin estropearse (Jerez, Oporto, Madeira, Marsala y pocos vinos más). Estos vinos eran codiciados por los ingleses para llevarlos por todo el mundo y eran los grandes vinos, los más caros, los más lujosos y los mejor valorados por los conocedores. Se vendían en botas (barricas) ya que en aquella época no se embotellaban. Sandeman fue pionero en poner su marca en todas las barricas (con sus iniciales GSC, George Sandeman & Co) para garantizar la calidad del vino con un hierro al rojo vivo. Una vez llegados a su destino, los vinos se pasaban a a botellas para venderlos a bares, restaurantes, tabernas... y para el consumo de las familias ricas. Los sucesores de Sandeman compraron bodegas en Oporto, Jerez y Madeira (donde la marca está muy establecida). La marca Sandeman fue pionera en asociar un logo a s...
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