Algunas ideas pueden parecer altamente creativas y, sin embargo, tener unos orígenes más prácticos y mundanos.
El vin jaune (o vino amarillo) de la región francesa de Jura es poco conocido por el gran público, pero su singularidad lo convierte en un motivo de fascinación para los enófilos de todo el mundo. Su rareza se debe a su exigente proceso de elaboración y a su escasa producción. Y a la peculiar botella donde se embotellan todos estos caldos: la clavelin.
Se trata de una botella baja y rechoncha, con un cuello relativamente corto y con tan solo una capacidad de 62 cl. (frente a los 75 cl de la mayoría de botellas de vino del mundo). Una botella de vino claramente diferente.
Podría pensarse que la botella fue diseñada por cuestiones comerciales, por mero marketing (algo en lo que los franceses son unos magos, y en particular en el mundo del vino), pero nada más lejos de la realidad.
La razón es mucho más peregrina. Tras la vendimia, el vin jaune envejece en barricas de madera al menos 6 años y 3 meses bajo una capa de levaduras. En ese tiempo se produce una evaporación importante del vino - la denominada "part des anges".
Los productores de vin jaune señalan que de cada 1 litro de vino inicial quedan al final 62 cl. En lugar de ocultarla, los productores del Jura hicieron de esa merma una característica distintiva. Por eso, decidieron crear la botella clavelin.
Por cierto, si tienes oportunidad, no dejes de catar este vino. Posee una alta elegancia y gran personalidad. Sin duda es uno de los grandes vinos del mundo.
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