La historia del whisky está muy ligada a la historia de la destilación. Ésta se remonta a los antiguos griegos, y fue sostenida por los alquimistas, tanto cristianos como árabes, hasta el siglo XII.
Las primeras referencias a la preparación de whisky o a un destilado a partir de granos fermentados nos conducen al rey Eduardo I, en el año 1210, después de haber invadido Irlanda y probado un destilado producido por monjes nativos.
Desde el siglo XII hasta el siglo XVI, la destilación de whisky fue una práctica que tuvo lugar principalmente en los monasterios de Irlanda y Escocia. Ambas naciones se disputan su primacía, aunque actualmente los whiskys escoceses parece que llevan la delantera.
En el mundo de los whiskys, los master distillers son los encargados de diseñar lo que será una expresión determinada del destilado que, tras una crianza mínima de tres años, saldrá después al mercado. Serán los denominados whiskys NAS (No Age Statement, es decir, sin declaración de edad).
Pero para llegar ahí, el master distiller ha tenido que realizar la selección de cereales (cebada, maíz o centeno), el proceso de destilación (que puede tener dos o tres fases) y decidir también el tipo de barrica donde se llevará a cabo la maduración (ex bourbon, ex Jerez, ex oloroso, ex Marsala, ex Oporto, etc.) y cuánto tiempo va a permanecer allí el líquido.
Una expresión de la conocida marca escocesa Johnnie Walker rompe todos los esquemas al uso. Es el Johnnie Walker Master Edition 50 Years Old. Tiene un envejecimiento de 50 años con whiskys de destilerías que ya no existen y con barricas históricas de la casa seleccionadas una a una y todas envejecidas 50 años o más.
No es un whisky, es una completa obra de arte. Tras 50 años el whisky posee más concentración de sabores, menos alcohol agresivo y un toque a madera prodigioso (y milimétricamente calculado).
Por si esto no fuese suficiente, su presentación es brutal. La botella viene en un decantador a medida de cristal negro de Baccarat con doble estuche y numeración individual; su caja está elaborada por N.E.J. Stevenson, ebanistas y fabricantes de estuches por designación de Su Majestad la Reina.
Obviamente, se trata de la categoría más premium de la marca. Por tanto se trata de un whisky caro, muy caro, pero si piensas adquirirlo ten en cuenta que estarías invirtiendo en tres cosas al mismo tiempo: el líquido, la botella de cristal y la caja de madera.
Aunque los 25.000 euros por los que salió al mercado puede que no sean suficientes para que puedas hacerte con él. Sólo existen 100 botellas en el mundo por lo que quizá necesites tener acceso a una subasta privada.
Tener buenos, muy buenos contactos también podría facilitarte el camino.
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