La innovación también se aplica a las botellas de vidrio de cualquier producto. Diferenciarse de la competencia es primordial, dado que es mucho más complicado hacerlo por el contenido una vez hecha la segmentación correspondiente.
La botella triangular es muy peculiar y algunas marcas de whisky, y de otros productos, han hecho enseña de esa particularidad y son reconocidas por ese particular diseño. Es el caso de Glenfiddich, una destilería escocesa de la región de Speyside.
En 1961, Hans Schleger diseñó la emblemática botella cilíndrica triangular de dicha marca. Los tres lados de la botella representan el agua, la levadura y la malta, los componentes más importantes de todo whisky. Hoy, el whisky Glenfiddich todavía sigue utilizando esta botella, algo que no es baladí pues es la marca más vendida en el mundo.
La leyenda negra, sin embargo, señala que la botella es triangular porque el inventor tenía la costumbre de llevarla a su dormitorio para echar un último trago antes de dormir. Con ese (ocurrente) diseño podía esconder rápidamente la botella debajo de la cama sin que ésta se pusiera a dar vueltas al dejarla allí, evitando de esta manera que el sonido lo delatase en el momento (insospechado) en que su esposa entrase a la habitación.
A veces, los inventos tienen detrás estas (¿peregrinas?) explicaciones.
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