Ir al contenido principal

La paradoja de la creatividad


Las personas creativas son muy productivas, pero no muy eficientes.

Christopher Nolan trabajó en Origen durante más de diez años y, sin embargo, rodó toda la secuencia de la explosión nuclear Trinity en Oppenheimer en una sola toma. Stephen King escribía 2000 palabras al día, pero ninguna de sus 100 novelas tiene un comienzo parecido.

¿Cómo lo hacen estas personas? Permitiendo que los errores, los desvíos, las ineficiencias, las reelaboraciones, los falsos comienzos, los giros de 180 grados y los callejones sin salida se produzcan inevitablemente en su trabajo.

Un experto en productividad aborrece la variación, mientras que un partidario de la creatividad la invita. Sabe que la esencia de la evolución reside en la variación, la mayor parte de la cual será inútil, aunque "con suerte" ocasionalmente se producen chispas. Y ello hace que valga la pena todo el esfuerzo realizado.

Los creadores son "multitecla" y no multitarea. La alta productividad puede llevar a pensar erróneamente que la creatividad prospera en la multitarea, en tener varios proyectos entre manos, pero aquí nuevamente las personas creativas pueden llevar a engaño. Es verdad que tienen una cartera amplia de intereses para el trabajo pero se centran obsesivamente en una única actividad a la vez.

Cambian de rol, pero nunca realizan tareas en paralelo. Llenan su día y su vida de variedad, pero en cada tarea hay una perseverancia tenaz. Los creadores tienen un gran corazón y, al mismo tiempo, la piel gruesa.

Tener un gran corazón supone demostrar empatía, comprender las necesidades insatisfechas y no atendidas de las personas que te rodean. Ser fuerte permite materializar las ideas frente a las críticas externas y a las dudas internas. Sin un gran corazón, rara vez hay inspiración, y sin ser fuerte, rara vez hay creación.

La creatividad está en todas partes, pero la creación es poco frecuente. La diferencia radica en la materialización, y son pocos los que dan el salto al aceptar las paradojas de ser productivos al tiempo que se permiten cometer errores, mantener una variedad de intereses sin realizar múltiples tareas y cultivar un corazón profundo con una piel gruesa.

La rareza de la creación se debe, precisamente, a las dificultades de pensar y vivir de forma paradójica.

Comentarios

Entradas populares de este blog

El ultraísmo: la vanguardia poética que rompió con el pasado

En el torbellino cultural del siglo XX, surgieron movimientos artísticos que buscaron romper con las normas establecidas y expresar el espíritu cambiante de la época. Uno de esos movimientos, quizá no tan conocido como otros, pero profundamente influyente, fue el ultraísmo literario. Breve pero intenso, el ultraísmo dejó una marca en la poesía moderna, especialmente en el mundo hispano. El objetivo del ultraísmo fue superar al modernismo, que consideraba recargado y anacrónico. Su propuesta era renovar la poesía, despojándola de lo ornamental y lo sentimental para convertirla en un arte más conciso, audaz y visual. Estos postulados definían su estética: Reducción del poema a su esencia : eliminación de adornos, anécdotas y elementos narrativos innecesarios. Supremacía de la metáfora . El poema debía construirse como una red de imágenes fuertes y sorprendentes. Rechazo de la rima y de la puntuación tradicional para dar mayor libertad al ritmo y a la interpretación. Influencia de la ...

Sólo por la noche

¿Qué cosa es la que sólo se puede hacer por la noche ?   ( Nota : La persona que responda de forma más creativa (y adecuada) al reto planteado recibirá como obsequio un ejemplar firmado de mi libro " Creatividad. Observar y pensar de forma diferente ".)  Reto vigente hasta finales de 2010.

La historia de los Lacasitos

Hablar de las conocidas grageas de chocolate con leche cubiertas por 150 capas de azúcar de siete colores diferentes (blanco, rojo, marrón, azul, verde, amarillo y naranja) es hablar de innovación.  Aunque mucha gente piensa que se trata de un plagio de los Smarties (a los que sí parece que plagió M&M's), el invento en cuestión (1982) procede de cuando los hermanos Lacasa – propietarios de una empresa centenaria fabricante de turrones – probaron los Lenti , un producto de chocolate del tamaño de una lenteja, en un viaje a Italia.  A la vuelta, pensaron en hacer un producto similar en su fábrica de Utebo (Zaragoza). Los hermanos Lacasa convencieron al maestro chocolatero de la casa italiana, Romano Quianelli, para que se fuera con ellos. Era 1979. Primero presentaron un producto parecido al actual en una Feria Internacional y tras el éxito cosechado siguieron mejorando su receta hasta la que conocemos actualmente. En quién se inspiró Quianelli para crear ...