Las grandes ideas no siempre llegan después de largas horas de análisis. A veces aparecen sin avisar, en medio de una conversación, mientras caminamos o justo antes de dormir. A eso lo llamamos una ocurrencia. Esto es, una chispa inesperada que puede convertirse en algo extraordinario. En el mundo de la creatividad, las ocurrencias son materia prima. No son ideas perfectas ni completas, pero tienen algo esencial: potencial. Muchas innovaciones, proyectos artísticos y soluciones originales comenzaron como pensamientos aparentemente absurdos o improvisados. Ahora bien, ¿por qué subestimamos las ocurrencias? Porque solemos asociarlas con lo poco serio o lo poco planificado. Frases como “solo fue una ocurrencia” pueden sonar a error o pérdida de tiempo. Sin embargo, la creatividad no nace del control absoluto, sino de la libertad de pensar sin filtros iniciales. Para aprovechar una ocurrencia creativa puedes seguir estas pautas: Anótala inmediatamente. Las ocurrencia...
Las personas creativas son muy productivas, pero no muy eficientes. Christopher Nolan trabajó en Origen durante más de diez años y, sin embargo, rodó toda la secuencia de la explosión nuclear Trinity en Oppenheimer en una sola toma. Stephen King escribía 2000 palabras al día, pero ninguna de sus 100 novelas tiene un comienzo parecido. ¿Cómo lo hacen estas personas? Permitiendo que los errores, los desvíos, las ineficiencias, las reelaboraciones, los falsos comienzos, los giros de 180 grados y los callejones sin salida se produzcan inevitablemente en su trabajo. Un experto en productividad aborrece la variación, mientras que un partidario de la creatividad la invita. Sabe que la esencia de la evolución reside en la variación, la mayor parte de la cual será inútil, aunque "con suerte" ocasionalmente se producen chispas. Y ello hace que valga la pena todo el esfuerzo realizado. Los creadores son "multitecla" y no multitarea. La alta productividad puede llevar a pensar ...