Dedicarse a fabricar porcelana, no parece un negocio crítico. Aunque la empresa tenga más de dos siglos de historia y sus exquisitas vajillas se utilicen en los banquetes tradicionales japoneses.
Hay ocasiones en la historia, sin embargo, que las cosas dan un giro inesperado. Por eso, la empresa japonesa Maruwa se ha convertido en un actor imprescindible a causa del auge de la inteligencia artificial generativa, los vehículos eléctricos y la intensificación de la guerra del sector tecnológico contra el calor.
Ahora sus afamadas vajillas de porcelana quedan a un lado y produce principalmente cerámica para placas de circuitos y semiconductores. Su especialidad son los materiales usados para disipar el calor en componentes electrónicos que funcionan a temperaturas elevadas, como los que se dan en los servidores de Inteligencia Artificial y en los módulos inversores de los vehículos eléctricos.
Y, claro está, a medida que los gigantes tecnológicos precisan de centros de datos cada vez mayores, las placas de cerámica utilizadas disipar el calor son también más necesarias.
Giros inesperados.
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