25 noviembre 2016

Innovación aplicada al surf



Mantener el calor dentro del agua es complicado. Biológicamente hablando, únicamente existen dos formas: con una gruesa capa de grasa (como tienen morsas o leones marinos), o con un pelaje que retenga el aire entre los pelos (como los castores y nutrias marinas).

Estudiar el mecanismo de cómo estos animales se aíslan del medio para no perder calor, sirve de guía para el diseño de materiales para la fabricación de las nuevas generaciones de trajes de neopreno.

La selección natural, que lleva trabajando miles de años, proporciona soluciones más creativas y productivas que la propia ingeniería.

Los biólogos han observado que, tanto nutrias como castores, tienen sobre la piel pelos largos y finos que cubren a los más pequeños y que parecen ser una capa protectora que evita que el agua llegue hasta la piel y, a su vez, retiene el aire en una serie de micro cámaras.

Un grupo de científicos del prestigioso MIT se ha basado en la capacidad de retener el calor de las pieles de castores y nutrias marinas para diseñar un nuevo neopreno que puede revolucionar el mundo del surf.

Han diseñado un tejido fino cubierto por pelos de unos tres milímetros fabricados en un polímero de goma. Cuando este tejido se sumerge en agua, el peso del líquido bombea aire entre los pelos, cuya distancia es de un milímetro, donde queda atrapado. La conductividad termal del aire es de 2 a 5 veces menor que la de la goma, lo que se traduce en una pérdida de calor en la misma magnitud.

El invento consiste en fabricar trajes de neoprenos “peludos” con una capacidad para retener el calor corporal de 2 a 5 veces superior a los actuales trajes de neopreno. Y, en principio, mucho más ligeros.

Inspirarse en la naturaleza siempre es gratificante.

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