30 mayo 2016

Hiperconectividad



Estamos más conectados que nunca, pero solo dentro de nuestra burbuja profesional, tribal o ideológica. Las redes nos permiten seguir a los amigos, pero también excluir a quienes no piensan como nosotros. 

En el mundo de la comunicación, por ejemplo, las audiencias se convierten en sectas, y los grandes medios de comunicación transversales de antaño, donde todas las opiniones cabían, languidecen. 

Así el mainstream, la centralidad moderada, se paraliza. Es el denominado echo-chamber effect, el eco enclaustrado de la opinión que solo escucha a sí misma. 

Por eso, estar abierto es una de las cualidades más relevantes para poder estra en disposición de crear cosas nuevas.

La hiperconectividad tiene sus riesgos. 

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