01 septiembre 2014

El trabajo de los líderes de la innovación

Hace unos días departía con unos colegas. Hablando de innovación, les pregunte cuántos de sus clientes están  buscando un gran innovación disruptiva. La más que predecible respuesta fue: "Practicamente todos ellos". La siguiente pregunta que les formulé fue "¿Cuántos de ellos pueden verdaderamente dar cabida a una innovación disruptiva?" La respuesta en este caso fue "muy pocas organizaciones".

Aquí radica uno de los desagradables secretos de la innovación. Existen muchísmas organizaciones que están luchando por encontrar "la siguiente gran idea" que derrocará a los actuales líderes del mercado, que reorganizará el mercado y que dejará obsoleto lo que actualmente se está haciendo o vendiendo... Pero también hay muchas organizaciones fuertemente establecidas que se muestran poco dispuestas a buscar disrupciones ya que tienen interés en asegurarse de que las cosas sigan como están ahora.

Hacer algo pueda suponer que disminuyan las ventas actuales es algo parecido a matar a la gallina de los huevos de oro. ¿Por qué hacer algo así? Kodak es el referente de una organización que no vio venir la era digital en fotografía. ¡Y eso que ellos fueron precisamente los que inventaron la fotografía digital! Sin embargo, por razones emocionales no pudieron digerir la idea de matar a su mercado dominante en el campo de las películas fotográficas y tampoco pudieron salirse de su camino para "surfear" la nueva ola que ellos mismos habían creado. 

Y esa es la razón de que tantas disrupciones provengan de empresas emergentes. Estas empresas no tienen nada que perder, por eso tienen la libertad de imaginar un mundo muy diferente al de la realidad actual. La empresa automovilística Tesla, por ejemplo, adoptó un enfoque muy diferente sobre los vehículos eléctricos. En lugar de empezar a fabricar coches con motores con combustible derivados del petróleo, irrumpieron con un enfoque totalmente nuevo en un mercado fresco. Y sus coches se venden igual que los vehículos de lujo Mercedes, Audi o BMW.

Pero la realidad es que la mayoría de las empresas se atragantan con las ideas radicalmente novedosas.  A estas empresas les encantan los beneficios de ser líderes de un mercado que ellas mismas han creado, y cambiar eso requiere de una mentalidad organizacional (cultura) que es muy difícil crear y sostener. 

Por eso, el trabajo de los líderes de la innovación es, en cierta forma, el de "meter miedo" al status quo y al deseo de quedarse como se está ahora y apostar por crear nuevos mercados o por revolucionar los actualmente existentes. Las empresas que tengan miedo de lo nuevo o demasiado apego por lo actual, no innovarán de modo significativo. 

Por tanto, se requiere de líderes que construyan la capacidad de innovación de la organización (apoyándose en las herramientas y en las habilidades) y también en construir una mentalidad innovadora por toda la organización. La mentalidad es crítica. La mentalidad puede desarrollarse. Y los líderes son la parte más importante para llevar eso a cabo.

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