15 agosto 2014

Mirar de otras maneras






Estás decidido a tener una gran idea. ¿Qué es lo que necesitas en primer lugar?

Casi todo el mundo dice lo mismo: “información”. Necesitamos los hechos, el contexto, los detalles, la fórmula. Si tenemos todo eso podemos comenzar a armar el rompecabezas

Pero sin una adecuada mentalidad, lo único que obtendremos será un montón de información que se desperdiciará.

Efectivamente, a menos que estemos abiertos a nuevas maneras de ver las cosas, a nuevas combinaciones, a abandonar los límites que hemos interiorizado es poco probable que alguna vez encontremos nuevos caminos.

¿Conoces a alguien sin miedo? ¿A alguien que se enfade con los límites y sea poco proclive a la autocensura? ¿A alguien que sea capaz de realizar asociaciones aleatorias que pongan las cosas viejas a una luz completamente nueva?

Si tienes cerca a un niño pequeño, ya conoces a esa persona.

Los investigadores han documentado sobradamente que los niños tienen mucha más creatividad cuando entran en la escuela que cuando salen de ella. Preescolares y estudiantes de primaria son capaces de adoptar perspectivas más espontáneas y originales porque están menos apegados a los límites y las barreras.

No se les ha enseñado aún lo que no funcionará. No se les ha enseñado qué pensamientos se consideran una pérdida de tiempo. No se les ha enseñado todos los límites - científicos, artísticos y de otro tipo - que las personas maduras ponen en juego y respetan para estar presentables en todo momento.

La buena noticia es que el poder del pensamiento de los niños todavía está dentro de nosotros.

Darya Zabelina y Michael Robinson encontraron que simplemente al solicitar a sus sujetos experimentales que imaginaran que eran niños de siete años de edad las personas aumentaban dramáticamente su producción creativa. Así que ponte en el modo de pensar de un niño y tal vez puedas ver de repente en lo que siempre tienes delante de ti algo que nunca hayas visto.

La próxima vez que estés buscando una gran idea, en vez de reunir en primer lugar una montaña de información, empieza por comerte la merienda que devorabas cuando tenías siete años.

Luego, escucha esa nueva voz dentro de ti. Tal vez no será muy fuerte inicialmente pero es una voz pura y sin filtros - no la voz que tienes de décadas dedicadas a aprender las reglas, a aprender lo que no es posible, a adoptar perspectivas aceptables. En definitiva, una voz nunca atenta a nada revolucionario, extraordinario, o más allá lo que ya está allí.

Cada niño es un artista”, decía Picasso. “El problema es cómo seguir siendo artista una vez que crezca”. Desde luego, Picasso tenía razón. Todos comenzamos con formas únicas de ver las cosas. Y si estamos dispuestos a buscar dentro de nosotros mismos, podemos una vez más ver mucho más de lo que creíamos posible.

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