16 junio 2014

Las cuatro zonas de la innovación

La palabra "innovación" es difícil de definir: significa cosas distintas para personas diferentes. 

Algunas personas limitan el alcance del término. Para algunos autores, la innovación se reserva a los grandes avances de la civilización, tales como la electricidad y el teléfono. Desde una perspectiva más amplia, otros autores consideran que cualquier cambio es una innovación. Etimológicamente, resulta aceptable: la raíz latina "innovare" significa precisamente renovar o cambiar.

Otras definiciones consideran la innovación en una escala dicotómica. Por ejemplo, Michael Porter habla de cambios tecnológicos "continuos" y "discontinuos"; Tushman y Anderson distinguen entre la innovación "gradual" y la innovación "significativa" (breakthrough); Abernathy y Clark se refieren a innovaciones "conservadoras" versus a las "radicales"; y Clayton Christensen señala la diferencia entre innovaciones "sostenibles" e innovaciones "disruptivas".

Para aclarar la situación, puede ayudar este gráfico de la innovación:



El eje Y indica el grado de avance tecnológico que una innovación trae consigo. Pasar de menos a más a lo largo de esta línea supone mejorar las capacidades, los servicios y los productos existentes.
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El eje X muestra el impacto que una innovación tiene en el mercado, también de menor a mayor. Esto generalmente implica nuevos modelos de negocio o llegar a nuevos grupos objetivo.

El gráfico da lugar a cuatro zonas distintas de la innovación:

Las innovaciones incrementales implican cambios modestos en los productos y en los servicios existentes. Se trata de mejoras que mantienen un negocio competitivo, tales como las nuevas características del producto y las mejoras en el servicio.

La innovación radical se refiere a los grandes avances tecnológicos que impulsan a un producto o servicio por delante de los competidores existentes. Esto es a menudo el resultado de los laboratorios de investigación y desarrollo (I + D), que se esfuerzan para hallar una nueva fórmula, un nuevo equipo o una nueva tecnología que se pueda patentar.

La innovación disruptiva es un término acuñado por Clayton Christensen. En su conocido libro “El dilema del innovador” muestra cómo las innovaciones disruptivas "presentan un peor rendimiento del producto, al menos en el corto plazo. Traen al mercado una propuesta de valor muy diferente a la que había estado disponible con anterioridad".

La innovación que cambia el juego transforma el mercado e incluso la sociedad. Estas innovaciones tienen un impacto radical en cómo los seres humanos actúan, piensan y sienten.

Obviamente, un buen programa de innovación debiera equilibrar la atención a cada zona. Cada una tiene un propósito diferente y requiere una estrategia diferente:

Las innovaciones incrementales ayudan a mantener una empresa “en el partido” y proporcionar ingresos a corto plazo.

Las innovaciones radicales pueden catapultar a un producto o servicio muy por delante de los competidores.

Las disrupciones implican por lo general un cambio en un modelo de negocio, lo que hace que sean más difíciles de implementar. Una estrategia consiste en crear una marca separada o empresa que opera en un nivel más bajo que la matriz  - prácticamente como una starup.

Las innovaciones que cambian el juego transforman los mercados. Introducen nuevas categorías de productos, por ejemplo, que pueden asegurar el éxito a largo plazo de una empresa.

Por supuesto, las líneas entre cada zona son borrosas. Y se puede discutir sobre las propias etiquetas. Pero es la lógica detrás de la gráfica anterior la que resulta clave aquí. Confío es que te sea de utilidad esta explicación.

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