Ir al contenido principal

Recuperar la flexibilidad




Los adultos tenemos un pensamiento menos flexible que el de los los niños. Los adultos tenemos más expectativas sobre lo que debe y no debe suceder y eso hace que prestemos menos atención a las evidencias que se nos presentan, con lo cual tardamos más tiempo en aprender lo que está pasando frente a nosotros.
.
Queremos hacer juicios que sean correctos y para eso nos hemos de basar en la experiencia que adquirida durante toda nuestra vida. Así, por lo general, combinamos esa experiencia con las pruebas que se nos presentan.
. 
Entonces, si por ejemplo, nuestra experiencia nos dice que un determinado fenómeno de causa-efecto es improbable o imposible, lo que hacemos es rechazar las evidencias que contradicen eso.
.
Por contraposición los niños, como no tienen prácticamente experiencia ni ideas preconcebidas, sí tienen en cuenta las evidencias que se les presentan.
. 
Tanto los niños y como los adultos estamos respondiendo racionalmente, pero en la práctica los niños aprenden de manera más rápida porque no están influenciados por su experiencia.
.
Además, los niños tienen una forma más exploratoria de interpretar las evidencias que tienen en frente. Eso los hace mucho mejores a la hora de aprender nuevas verdades fundamentales sobre cómo funciona el mundo.
.
Pensemos por ejemplo en las nuevas tecnologías e imaginemos a un niño y a un adulto que utilizan un teléfono inteligente por primera vez. Sin duda, el niño probará con el teléfono todo tipo de cosas diferentes. Cambiará la orientación del aparato, lo tocará con una mano y luego con las dos, apretará todos los botones, etc... En cambio, al adulto puede que no se le pase por la cabeza, por ejemplo, tocar el aparato con las dos manos al mismo tiempo. El niño, al ser más abierto de mente, aprenderá más y mejor.
.
Necesitamos recuperar esa flexibilidad. Ello nos permitiría disponer de una mente abierta, sin ideas preconcebidas y capaz de imaginar soluciones que se salen de la norma y, consiguientemente, estaríamos mejor dispuestos para resolver los retos creativos a los que nos enfrentamos.

Comentarios

Entradas populares de este blog

El ultraísmo: la vanguardia poética que rompió con el pasado

En el torbellino cultural del siglo XX, surgieron movimientos artísticos que buscaron romper con las normas establecidas y expresar el espíritu cambiante de la época. Uno de esos movimientos, quizá no tan conocido como otros, pero profundamente influyente, fue el ultraísmo literario. Breve pero intenso, el ultraísmo dejó una marca en la poesía moderna, especialmente en el mundo hispano. El objetivo del ultraísmo fue superar al modernismo, que consideraba recargado y anacrónico. Su propuesta era renovar la poesía, despojándola de lo ornamental y lo sentimental para convertirla en un arte más conciso, audaz y visual. Estos postulados definían su estética: Reducción del poema a su esencia : eliminación de adornos, anécdotas y elementos narrativos innecesarios. Supremacía de la metáfora . El poema debía construirse como una red de imágenes fuertes y sorprendentes. Rechazo de la rima y de la puntuación tradicional para dar mayor libertad al ritmo y a la interpretación. Influencia de la ...

Sólo por la noche

¿Qué cosa es la que sólo se puede hacer por la noche ?   ( Nota : La persona que responda de forma más creativa (y adecuada) al reto planteado recibirá como obsequio un ejemplar firmado de mi libro " Creatividad. Observar y pensar de forma diferente ".)  Reto vigente hasta finales de 2010.

La historia de los Lacasitos

Hablar de las conocidas grageas de chocolate con leche cubiertas por 150 capas de azúcar de siete colores diferentes (blanco, rojo, marrón, azul, verde, amarillo y naranja) es hablar de innovación.  Aunque mucha gente piensa que se trata de un plagio de los Smarties (a los que sí parece que plagió M&M's), el invento en cuestión (1982) procede de cuando los hermanos Lacasa – propietarios de una empresa centenaria fabricante de turrones – probaron los Lenti , un producto de chocolate del tamaño de una lenteja, en un viaje a Italia.  A la vuelta, pensaron en hacer un producto similar en su fábrica de Utebo (Zaragoza). Los hermanos Lacasa convencieron al maestro chocolatero de la casa italiana, Romano Quianelli, para que se fuera con ellos. Era 1979. Primero presentaron un producto parecido al actual en una Feria Internacional y tras el éxito cosechado siguieron mejorando su receta hasta la que conocemos actualmente. En quién se inspiró Quianelli para crear ...