20 marzo 2014

Las mejores prácticas para matar el espíritu innovador




Por desgracia, es tremendamente fácil asegurar que la innovación nunca tenga lugar en una empresa. De hecho, no pocas empresas muestran una práctica "excelente" en esta disciplina. He aquí algunas de las reglas que siguen:

No escuchar nunca a nadie: Da igual si estás tratando con un colaborador que viene con una idea o con un cliente (interno o externo) que se queja de algún servicio que proporcionas. Adopta la posición de que el colaborador o el cliente están "equivocados", de modo que consideres una pérdida de tiempo escucharles.

Ser consciente de que todo el mundo quiere el puesto de trabajo que desempeñas. De esta manera no confiaras en nadie. En su lugar, esfuérzate por hacer que todo el mundo a tu alrededor se muestre inferior y sin voz. 

Confiar ciegamente en los procesos y en la jerarquía organizacional. Diseñar ambos probablemente ha sido muy costoso, así que lo mejor es pensar que constituyen la solución definitiva. 

Tratar de evitar un perspectiva global. Ten siempre una perspectiva detallada de todo. No te cargues a ti mismo con dependencias, con otras unidades de negocio o con demandas de mercado. Esto sólo te distraería de las tareas realmente importantes.

Cambiar las estrategias  y los procesos, digamos que una vez al mes, o incluso mejor, a intervalos regulares. Aségurate de que nadie los conoce. Esta de hecho podría ser la regla más importante de todas las anteriores porque al fin y al cabo es la forma de que te asegures de que nadie puede hacer reealmente nada. 

Cualquier persona que se adhiera a estas cinco sencillas reglas nunca tendrá que lidiar con ninguna innovación en nada. Si esta es tu intención, ya sabes lo que hay que hacer ;-)

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