06 febrero 2014

Dejar espacio a la improvisación



 

Paradójicamente, la improvisación se basa en la disciplina de algo que emerge del proceso, y no tanto de “hacer garabatos” sin fin. En esta entrada, constato algunos de los principios que, como aficionado a la música, observo en la improvisación en esa disciplina – y que percibo que tienen semejanzas muy relevantes con los innovadores en cualquier negocio.

1. En música es de mucha ayuda empezar, de vez en cuando, desde un nuevo lugar (por ejemplo, cambiar a un instrumento hasta entonces poco familiar o comenzar una pieza a partir de un punto diferente - por ejemplo, por los tambores no por las palabras). En los negocios, para hacer que sucedan cosas nuevas, a veces es importante romper con el patrón de la innovación, y reorganizarlo de manera que se comience desde un nuevo lugar. Las personas innovadoras son las únicas capaces de ayudar a las empresas a rediseñar o a romper ese patrón, en función del grado de cambio que se necesite. 

2. Iniciar nuevas composiciones musicales antes. Esto permite que las cosas se desarrollen orgánicamente en lugar de a lo largo de las líneas habituales. Este es uno de los paralelismos más difíciles de encontrar en los negocios, donde el tiempo es considerado crucial y las cosas se hacen a menudo en el último minuto, dejando poco espacio para el ingenio. Cualquier intento serio sobre la innovación requiere de tiempo para empezar nuevas iniciativas y también de tiempo para posibilitar que las ideas fermenten y maduren.

3. Dejar pausas en la composición musical para propiciar la reflexión. Esto permite que emerjan nuevos enfoques y nuevas perspectivas. En el trabajo, esto significa construir los proyectos con cierta flexibilidad en el tiempo con la finalidad de que la innovación pueda emerger poco a poco. Desde luego, los líderes de la innovación se aseguran de que su gente reflexione y aprenda durante el camino de los proyectos utilizando el coaching, el mentoring y otros enfoques que inducen un estado de atención plena.


4. Escuchar con atención el propio trabajo y escuchar de nuevo abiertamente cosas que no habías escuchado en un principio. Escuchar es una habilidad transferible directamente a los negocios en lo que respecta al desarrollo de nuevos productos y servicios. De nuevo, es algo que los grandes líderes de la innovación modelan y proporcionan cuando las personas están demasiado ocupadas para escuchar lo que se dice.

5. Para improvisar, es necesario tener una atención plena y al mismo tiempo estar despreocupado de la música – es decir, mantener la concentración en la pieza y “permanecer en el momento”. Eso significa, abordar de vez en cuando cosas que parecen locuras en un principio - dar a estas ideas un mayor espacio para que se desarrollen. Este enfoque es esencial para los negocios, aunque desde luego no es suficiente si su empresa se dedica a la innovación. Si queremos tener una ventaja competitiva en nuestra organización tenemos que dar la bienvenida a lo desconocido y a lo inescrutable. 
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Por tanto, prueba a improvisar un poco en tu próxima reunión o evento y, eso sí, ten previsto perdonarte a sí mismo y a los demás, si te sientes un poco inestable los primeros minutos.

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