01 diciembre 2013

Reconocer las ideas que tenemos delante




El 29 de mayo de 1913 Igor Stravinski estrenó, en el recién inaugurado teatro de los Campos Elíseos de París, la que posteriormente sería una de sus más célebres composiciones: La consagración de la Primavera. En esa época Stravinski era un recién llegado, muy joven, y que apenas estaba saliendo del anonimato. 


Era un poco único, es verdad. En esa época la mayoría de los ballets danzaban con una coreografía elegante con bellas armonías con arreglos clásicos. La obra de Stravinski utilizaba intencionadamente notas armónicas pero éstas eran coreografiadas alrededor de temas principalmente paganos y como si prácticamente fueran la misma pieza. 


En el estreno, la reacción del público también fue única ya que desde las primeras notas de apertura, gran parte del público empezó a mostrar su descontento y empezaron a abuchearle. Stravinski y parte de los partidarios del público trataron de seguir y de reponerse pero los abucheos continuaban e incluso iban a más. Las dos facciones del público empezaron a enfrentarse y a discutir airadamente entre ellos. Estos enfrentamientos se convirtieron en peleas dentro del teatro ante lo cual la policía tuvo que intervenir para calmar a la multitud y posibilitar que la representación siguiese adelante. Cuando la representación pudo seguir reaparecieron las muestras de descontento, las discusiones entre el público y también las peleas. El propio Stravinski tuvo que refugiarse en su camerino por razones de seguridad


Años después, la historia reconocería a Stravinski. De hecho su actuación en La consagración de la Primavera se cita como uno de las obras cumbres en la historia de la música. De hecho, esa obra que volvió loco a mucha gente el día de su estreno, ahora es mostrada a los niños de todo el mundo desde que Walt Disney, en 1940, eligió La consagración de la Primavera como música de la película Fantasía.


Hoy en día, todo el mundo coincide en señalar La consagración de la Primavera como una de las obras más revolucionarias y trascendentales de toda la música clásica. En algún sitio, incluso, he leído que hay quien fija el día del estreno como la fecha del "comienzo de la música moderna".


Desafortunadamente la reacción que el público tuvo con Stravinski no es única ni exclusiva. Sucede repetidamente cuando se presenta una idea y la reacción inicial es: rechazo.


La innovación contiene dos elementos que muchas veces no son fácilmente miscibles: que la idea sea nueva y que la idea sea útil.


Ahora bien, para que la idea sea nueva tiene que ser necesariamente desconocida y, de una manera u otra, eso amenazará siempre el status quo y las viejas formas de hacer. Por otra parte, siempre que se intenta juzgar una idea con el filtro del viejo paradigma es difícil contemplar el potencial de la nueva idea. 

Para acabar, voy a exponer una intuición: quizá muchas veces no necesitemos tanto de grandes ideas sino sólo mejores ideas y reconocer las ideas de lo que nos están presentando. En otras, palabras reconocer las ideas que tenemos delante.

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