05 noviembre 2013

Serendipia (la casualidad afortunada)




Serendipity (serendipidad o serendipia en castellano), es una palabra que fue acuñada en 1754 por Horace Walpole y consagrada más tarde, en 1945, por Robert Merton para designar "el descubrimiento por casualidad o por sagacidad de resultados válidos que no se buscaban".

Efectivamente, la serendipia  es un descubrimiento afortunado que se produce sin planificación. Se da de forma inesperada, aparentemente por accidente o por suerte del destino. Es, en suma, encontrar algo bueno que no se buscaba.

Arquímedes y su celebérrimo Eureka probablemente ya estaban en contacto con la serendipia: ese feliz hallazgo inesperado, ese regalo caído del cielo que sobreviene como una consecuencia no querida de los actos.

En ocasiones me he preguntado lo siguiente: ¿Qué pasaría si todas esas “estrategias” tan bien planeadas y ejecutadas que nos han contado muchos líderes son en realidad el resultado de encuentros no planeados y de la casualidad? ¿Y si las historias que están detrás de compañías famosísimas tienen que ver con el azar más de lo que pensamos? 

Desde luego, a todo el mundo nos gusta pensar que el éxito viene de predecir tendencias, del análisis de datos y de los juegos de estrategia. Es decir, por la utilización de algún tipo de enfoque lógico. Pero si esto fuera así de simple, habríamos resuelto el misterio del éxito desde hace mucho tiempo, ¿no te parece?

La serendipia es lo que realmente nos diferencia, ya que es la única manera de descubrir un enfoque que no es obvio, ni lógico.

Aunque se suele hablar de casualidad buscada, a pesar de que parezca un contrasentido, es posible crear ciertas condiciones para que las “casualidades afortunadas” se produzcan con más frecuencia, bien sea en nuestras vidas o bien en la gestión de las organizaciones.

En todo caso, las verdaderas oportunidades (esos trenes que pasan una sola vez) casi nunca lo parecen. Por eso, conviene estar muy abierto, ser muy inquieto y curioso para sacar provecho de esas situaciones inesperadas. Déjate llevar y cambia el plan (si vale la pena).

Las casualidades se buscan.

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