25 agosto 2013

Qué hacer cuando la inspiración falla

 

La inspiración es una tema en sí mismo es muy interesante pero a mí me atrae particularmente dado que a menudo para escribir puntualmente en este blog me encuentro en medio de largos periodos donde la inspiración parece estar en huelga. Y nunca he sabido quién o qué tiene la culpa. Hasta ahora.

A veces se trata de días, otras veces de semanas enteras sin que te venga una sola idea a la cabeza. Esta sensación de estar sin inspiración no es nada agradable para alguien que se dependa de la creatividad. Seguro que tú también te te encuentras con periodos donde la inspiración no te viene.

De repente, casi como si tuviésemos algún poder invisible, logramos una explosión de energía o la motivación que nos impulsa a sumergirnos en un trabajo creativo. Es difícil de explicar cómo o por qué, pero esta rutina sucede a menudo. 

Pero, ¿qué nos pasa exactamente? ¿Cómo somos capaces de encontrar la salida a la crisis creativa y entrar de nuevo en el flujo de la inspiración así como así?
La inspiración es una fuerza impulsora. Es un estímulo mental que nos mueve a hacer algo creativo, ya sea escribiendo, dibujando, componiendo, actuando, teniendo una "tormenta de ideas" o lo que sea.

La inspiración no es algo que viene siempre desde fuera de nuestras mentes. La mayoría de las veces es una falacia pensar en que que la inspiración creativa es un asunto de buscar en Pinterest o Tumblr, o en los museos, o de tener una conversación estimulante con alguien a quien admiras. No se trata sólo de eso. Eso no es más que la chispa del fuego. La verdadera inspiración viene de dentro.

Cuando no nos sentimos inspirados, no es porque algo que está fuera de nosotros no sea estimulante. La estimulación creativa está allí donde miremos, en particular hoy en día teniendo Internet y lo sencillo que es acceder a millones de cosas increíbles que otras personas han creado. Cuando la inspiración no nos visita el responsable, por tanto, tiene que ser algo interno.  
 
La investigación ha mostrado que nuestro estado de ánimo afecta enormemente a nuestra capacidad de no sólo actuar, sino también de pensar de manera creativa. Cuando estamos en lo que los científicos denominan estados "activadores" (es decir, aquellos estados en donde estamos energizados ya sea positiva o negativamente, tales como enojados o excitados) somos más propensos a pensar creativamente. Por otro lado, si nos encontramos en un estado neutro somos mucho menos propensos a ser creativos.

En relación con el estado de ánimo esnuestro nivel de energía.

Si hemos pasado una mala noche, la energía que nuestro cerebro utiliza habitualmente para acciones como la asociación de ideas se sitúa en otro lugar. Sin la energía suficiente para hacer todo lo que tenemos que hacer, nuestro cerebro no va a disponer de ningún combustible adicional para la creatividad.Además de los estados de ánimo y de la energía, nuestros propios objetivos internos también establecen una gran diferencia en nuestra capacidad para encontrar la inspiración. 

Si no tenemos una meta (incluso, una temporal), nuestro cerebro es libre de vagar sin rumbo. Desde luego, esa falta de objetivos puede dar resultados interesantes, pero con un objetivo en la mente (como, por ejemplo, mi meta de escribir esta entrada en el blog), es mucho más probable que encontremos el tipo de cosas que inspire a ese objetivo.

Es algo parecido a mirar a través de una lupa. Si no tenemos un enfoque, podemos estar buscando en los lugares equivocados para tener ideas. Sin embargo, si sabemos qué necesitamos es mucho más probable que encontremos algo que despierte una idea.


Lo siguiente en la lista de cosas que impactan a la inspiración es el conocimiento y las experiencias recientes.

Nuestro cerebro es tan complejo que hay cosas que notamos que no nos damos dan cuenta que están sucediendo. Por eso, una excesiva rutina puede dificultar en gran medida nuestra capacidad de sentirnos  inspirados, en parte porque no estamos proporcionando estímulo alguno a nuestro cerebro para que trabaje más

Cuando la inspiración no nos visita, es más que probable que sea debido a alguna de estas variables.  Sabiendo esto, podemos cambiar el rumbo y contactar de nuevo con la inspiración.
 

Al centrarnos en un estado de ánimo más activo, mediante el establecimiento de un objetivo (como "escribir 1.000 palabras en una hora" o "dibujar diez caras en 60 segundos "), al asegurarnos de que estamos bien descansados ​​(una buena noche de sueño establece la diferencia, pero una buena siesta también puede ayudar), y al estimularnos mentalmente (ir a dar un paseo, leer un libro o una revista al azar o navegar por una página web), podemos impulsar en gran medida nuestra capacidad de sentirnos inspirados.

Así que, ¿a qué estás esperando? Si esperas a la inspiración: es probable que esté un poco lejos. Ve a construir tu propia inspiración ya. Tienes el combustible para hacerlo.

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