25 enero 2013

Los viernes por la tarde (asignar un tiempo a crear)


¿Qué es importante para ti en el trabajo? ¿Sobre qué estás realmente preocupado? ¿Qué necesita ser modificado? ¿Cuál es el problema sobre el que podrías trabajar y realmente haría que las cosas fueran mejor?

¿Cuál es tu gran idea?


Si tu jefe te diese hoy (viernes por la tarde) tiempo para hacer lo que quisieras (en el trabajo, de manera constructiva y dentro de la ley), ¿en qué emplearías ese tiempo?


¿Te "escaquearías" a las 16:30 como hace mucha gente o seguirías adelante hasta las 18:30?

Si te diese ese tiempo, ¿serías más innovador? ¿Dedicarías ese tiempo a innovar?En 1948, 3M lanzó el programa de tiempo del 15%, que permitía a su personal trabajar un 15% de su tiempo en lo que querían. Google concede a su gente el 20% del tiempo, el mismo principio, pero un poco más de tiempo. En Twitter tienen las semanas "piratas", una vez al año durante una semana la gente trabaja en sus propias ideas. Atlassian tienen días FedEx, una vez al trimestre, en los que se da a los empleados 24 horas para que "lo utilicen en lo que quieran".  

Todo este tiempo no es barato, supone una inversión importante. Puede ser un desperdicio de dinero enorme. ¿Por qué gastar entonces ese dinero?

Tal vez el caso más emblemático de todo este tiempo libre es el omnipresente, Gmail. Fue un proyecto de tiempo en Google surgido en ese 20% y ahora el servicio tiene 423 millones de usuarios registrados. 

Un segundo caso el las notas Post It de 3M.

Parece pues que sí están obteniendo algo especial a cambio. ¿Cúales son las claves?  He aquí unas teorías sobre ello: 

  • La gente que está cerca del trabajo cotidiano sabe cuáles son los problemas reales y cómo pueden ser abordados.
  • No supone un gran inconveniente si un proyecto fracasa. Después de todo, la gente puede trabajar en lo que le gusta, así que el personal adopta "actos de fe" mayores, asume mayores riesgos, y prueban cosas que normalmente no se atrevería a probar.
  • La gente se compromete más si puede trabajar en lo que ellos piensan que es importante. Trabajan más duro y dedican más tiempo si pueden establecer sus propias agendas.  

  • La gente colabora más, comparte ideas y también soluciones. Todos ven con claridad que están juntos en esto y que no tienen sus propios objetivos que cubrir.

  • Es una profecía que se cumple: ofrecer "libertad creativa" es una forma muy poderosa para reclutar personas con las habilidades y destrezas que las organizaciones innovadoras necesitan.

Es cierto, por otra parte, que no a todo el mundo le gusta
esta idea de dedicar un tiempo determinado a crear y a innovar.

  • Los directivos suelen odiar esta idea: ellos han iniciado estrategias y proyectos, que no se están cumpliendo porque la gente está "perdiendo el tiempo" jugando con las ideas.
  • Numerosas (muchísimas) de las ideas a las que la gente llega van a fallar. Como señala el  dicho, "Hay que besar muchas ranas antes de encontrar al Príncipe". Así que resulta fácil, muy fácil "flipar" con las ideas.
  • Se va a generar toda una montaña de ideas, algunas geniales, y nadie va a hacer nada con ellas. ¿En qué se supone que debe invertirse el 80% restante del tiempo? ¿Concretando las ideas locas? Con este enfoque, piensan, nunca se llevaría a cabo nada de lo realmente es "estratégico".
Desde luego, nadie puede garantizar que funcione. Pero si se puede garantizar que no va a funcionar si no se intenta. No hay que apostar el 20% de los costes de personal para averiguarlo. Pero podría probarse. Probarlo un solo día. Tal vez sea una buena idea, tal vez sea mala. Pero no se sabrá nunca si no se intenta y si no se intenta algo nuevo, nunca se innovará. 

Además, ¿qué más hay que hacer las tardes de los viernes?
 

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