05 septiembre 2012

Creatividad y espontaneidad




La espontaneidad es el proceso de actuar sin evaluar. Hacer algo antes de (sobre) pensarlo. Percibir la gran brecha que hay ante nosotros y, aún así, decidir saltar con los ojos cerrados.  A veces, cuando uno es espontáneo, las ideas "lanzadas" dejan mucho que desear y nuestro trabajo puede llegar a ser deficiente. Sin embargo, cuando se trata de la creatividad, la espontaneidad constituye una poderosa herramienta que siempre resulta gratificante.

Si la creatividad es el proceso de creación de ideas nuevas y la ansiedad de tener una solución para nuestro reto en ocasiones dificulta ese proceso, la espontaneidad puede ayudar a romper esa ansiedad y apartarla de nosotros por completo.

Pero, ¿cómo puede uno llegar a ser espontáneo?

Empezando. Cuando me senté a escribir este post era escéptico. Me pregunté: "¿Y si no escribo las palabras adecuadas? ¿Qué sucede si no logro transmitir el mensaje que yo quiero? ¿Qué pasa si nadie tiene interés por la espontaneidad?" Y aún así me puse a trabajar y me senté a escribir de todos modos.

Ser espontáneo y ser creativo sin evaluar cada idea que entra en nuestra mente, hace que resulte mucho más fácil tener un montón de ideas. Luego, una vez que hemos capturado esas ideas (mediante la puesta en escena del baile, los trazos de pintura, pulsando el disparador de la cámara, escribiendo lo que te viene a la cabeza o lanzando una idea en una reunión), podemos centrarnos en la evaluación de la misma y en su concreción.

Desde luego, creatividad se escribe con E de espontaniedad.

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