05 marzo 2010

Discriminar


Ampliar la capacidad de discriminar es un magnífico modo de entrenar la creatividad. Y muy asequible. La idea consiste en esforzarse por ver e interpretar la realidad de manera diferente.
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Para algunas personas, beber un vaso de vino es ingerir un líquido procedente de la uva con el que acompañar ciertas viandas. Para otros, beber vino es toda una experiencia sensorial donde la vista, los olores, los sabores y las sensaciones convierten el mismo hecho en una liturgia y en un descubrimiento.
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Para llegar ahí, en este campo o en cualquier otro, no hay que desesperarse. Se requieren procesos de aprendizaje que conducen, con el tiempo, a percibir las innumerables diferencias y matices en los estímulos de entrada.
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Por eso, si le invitan a uno de esos restaurantes donde se come a oscuras o tiene la oportunidad de acudir a uno de esos cursos donde se practican jornadas de silencio (en ocasiones duran semanas), no lo dude y apúntese.
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Considérelo como un aprendizaje para interpretar la realidad de otra manera. En otras palabras ,  una vía para poder ser más creativo.
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