05 febrero 2010

Naturaleza y creatividad

A lo largo de millones de años, el caparazón de los moluscos ha evolucionado para maximizar su protección frente a las amenazas de su entorno. Su "armadura natural" debe protegerlo de  los depredadores y mantener su hidratación. Al mismo tiempo, debe resultar  lo suficientemente "cómoda" para que el caracol pueda alimentarse, moverse y reproducirse.

El robusto caparazón de un caracol hallado en el Océano Índico está inspirando nuevos materiales.

La concha en espiral de ese caracol tiene una estructura de tres capas formada, cada una de ellas, por distintos materiales. Éstos le permiten absorber la energía mecánica de los animales que intentan atacarlo y mitigar las posibles fracturas.

Las poderosas propiedades de esta coraza natural no sólo parecen resultar útiles en el campo de la Defensa. Los investigadores se están centrando también en desarrollar cascos y sistemas de protección más eficaces para los deportistas así como materiales más resistentes para las carrocerías de coches y motocicletas.

En el sector de la construcción, estos materiales particularmente resistentes podrían usarse para fabricar tuberías que deban aguantar la abrasión y la penetración de las rocas. Según los expertos también la industria aeronáutica podría llegar a sacar provecho de la fuerte coraza del caracol.

Creatividad y naturaleza se dan otra vez la mano. 

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