
Plantear los problemas desde un ángulo positivo facilita mucho las cosas. Imaginemos, por ejemplo, que estamos buscando soluciones al problema del tráfico. Es mucho mejor ponerse como objetivo mejorar la circulación de los vehículos en lugar de plantearse cómo evitar los atascos.
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Aunque en apariencia el enfoque es similar, se trata de dos formas totalmente diferenciadas de canalizar el pensamiento creativo. Pensar en mejorar ya es un paso hacia la propia mejora, una buena predisposición mental hacia las posibles soluciones.
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