
A propósito de la Olimpiada Internacional de las Matemáticas que estos días se está celebrando en España, leía una entrevista realizada a uno de los participantes en el evento.
El participante señalaba la confusión que a uno le embarga al enfrentarse a un problema difícil. Decía no saber por dónde atacar al problema. Hay que pensar, buscar e ir probando diversos caminos, cada uno basado en una o varias ideas, a menudo originales y creativas.
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Sin embargo, lo que más me llamó la atención fue la sensación que esta persona recalcaba tener al llegar a la solución. Una sensación muy agradable, difícil de describir, como de alegría y de realización.
Sin duda, las matemáticas no son sólo mecánicas, sino que poseen un gran componente creativo.
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