Fernando pensaba también que el vino debía tener una botella muy llamativa y para ello se basó en las cantimploras que llevaban los soldados en la Primera Segunda Guerra Mundial diseñando la botella de su vino que después se ha convertido en mito.
Consciente de que también necesitaba una poderosa imagen de marca, se imaginaba algo homologable a los chateau franceses. Le vino a la mente el palacio Mateus, situado cerca de Vila Real, al norte de Portugal. Ni corto ni perezoso, Fernando fue a hablar con el conde de Vila Real, Francisco de Albuquerque, propietario del palacio e inusitadamente le convenció de que cediera de por vida el nombre y la imagen del palacio (que después incluiría en la etiqueta de las botellas de su vino) por una cantidad de dinero irrisoria.
Poco tiempo después el vino se convertiría en todo un éxito, primero, y en un mito después. Se venden 50 millones de botellas anuales. Arrasa en Francia, Gran Bretaña, Estados Unidos (donde se conoce popularmente como "Matthew"), Brasil, Indonesia, ...
Se llama Mateus Rosé. La muy original botella contiene una mezcla de cuatro diferentes uvas portuguesas que componen ese vino rosado. Un poco abocado, esto es, un poco dulce; de moderado alcohol (apenas 11 º), ligero, refrescante y con algo de aguja (anhídrido carbónico).
Como vino, no merece mayor reseña (muy, muy normalito) pero es sin duda el vino más internacional y más conocido en todo el mundo. Lo bebía la reina Isabel II; se encontraron numerosas cajas de este vino en los sótanos de Sadam Hussein cuando fue apresado; e incluso Elton John lo incluye en la letra de una de sus canciones (Social disease).
Por cierto: los familiares del conde de Vila Real pleitearon durante muchos años con la familia de Sogrape tratando de obtener algún beneficio de el éxito mundial del vino. Sus pretensiones fueron desestimadas.
Comentarios