Durante la Segunda Guerra Mundial, los aliados descubrieron que cuando las colonias de camarones pistola chasqueaban las pinzas podían interferir con la detección de submarinos mediante hidrófonos, la tecnología que se usaba para rastrear naves bajo el agua.
Desde ese momento, la Marina estadounidense utilizó deliberadamente dichos crustáceos para camuflar los movimientos de los submarinos aliados en determinadas zonas del océano Pacífico y, de este modo, acercarse y atacar por sorpresa a los objetivos japoneses.
El camarón pistola es un crustáceo de apenas 4 centímetros de longitud que vive principalmente en aguas poco profundas de los mares tropicales de todo el mundo. Su característica más impresionante es su enorme pinza que funciona como una potente y que es la que le da su nombre.
Cuando el camarón pistola identifica una presa, abre su tenaza grande y después la cierra en cuestión de microsegundos, con una fuerza monumental y a una velocidad que roza los 110 kilómetros por hora. Ello provoca un sonido estruendoso que puede llegar a 220 decibelios.
Una vez acabada la guerra, las particularidades del camarón pistola también sirvieron de inspiración para que los investigadores, ya después de la guerra, buscaran aplicaciones en las tecnologías acústicas y de propulsión submarina.
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