15 abril 2016

Smartwatches, un cambio de paradigma



Los relojes inteligentes (relojes de pulsera con funcionalidades que van más allá de las de uno convencional) nacieron en 2012 con el Pebble, considerado el referente y pionero en el mundo de este tipo de relojes. Tras él, llegaron Samsung, Sony y un largo etcétera hasta llegar a Apple.

Los primeros modelos tenían funcionalidades muy básicas, pero los actuales ya son capaces de acceder a internet, realizar y recibir llamadas telefónicas, enviar y recibir emails y SMS, recibir notificaciones del smartphone e incluso consultar las redes sociales. El reloj ha evolucionado mucho en poco tiempo y también el sector industrial en la que se encuentran.

Como era previsible, los smartwatches ya son un problema para la industria relojera suiza. Los relojes inteligentes han superado por primera vez en la historia a los relojes clásicos de la industria relojera suiza en la cantidad de unidades enviadas a tiendas (7,9 frente a 8,1 millones de unidades).

Solo un año antes, los smartwatches alcanzaban los 1,9 millones de envíos frente a los 8,3 millones de unidades enviadas desde Suiza. Es decir, el envío de relojes inteligentes ha tenido un crecimiento del 315,6% frente a una caída del 4,8% de los relojes suizos.

Al parecer, estamos ante otro caso en el que la industria (la relojera suiza en el ejemplo que nos ocupa) parece haber reaccionado muy tarde ante el desarrollo de un nuevo competidor. Tal vez tenían la esperanza de que este tipo de relojes no progresase...

Ahora, las mejores marcas helvéticas (Montblanc, Swatch, Mondaine,…) han empezado a anunciar dispositivos inteligentes sabedores de que existe un porcentaje mucho mayor de clientes que planeen comprarse un smartwatch antes que un reloj clásico.

Otros relojeros dicen que no hay peligro y contemplan espacio para los dos productos.

El tiempo lo dirá…

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