10 julio 2013

Fijación funcional: una barrera para ser innovadores



Uno de los aspectos más desafiantes de la innovación tiene sus raíces en un concepto llamado fijación funcional. La fijación funcional es la incapacidad para darse cuenta de que algo que sabemos que tiene un uso particular, también se puede utilizar para realizar otras funciones. Cuando uno se enfrenta a un nuevo reto creativo, la fijación funcional bloquea nuestra capacidad para utilizar las viejas herramientas de nuevas maneras.

Fue el psicólogo Karl Duncker quien acuñó el término fijación funcional para describir las dificultades en la percepción visual y en la resolución de problemas que surgen cuando un elemento de una situación global tiene una función (fija) que tiene que ser cambiada para la adoptar la percepción correcta que nos permitiese encontrar soluciones. 

En su famoso "problema de la vela" la situación quedaba definida por los objetos: una vela, una caja de tachuelas y una caja de cerillas. La tarea consistía en fijar la vela en la pared sin ningún elemento adicional. La dificultad de este problema surge precisamente de la fijación funcional de la caja de tachuelas. En la situación inicial del problema, es un recipiente pero ha de utilizarse como si fuese un estante para hallar la solución.

Roni Horiwitz va todavía más lejos. Según su opinión es casi imposible que el cerebro humano pueda producir un pensamiento fresco y único. Cada pensamiento, opinión o idea de alguna manera está relacionada con los conceptos previos almacenados en el cerebro. Debido a ello, a menudo somos incapaces de ver la solución a un problema, aunque salte a la vista. Estamos muy conectados con lo que sabíamos antes. No sólo no podemos prescindir de este hecho, sino que también nos esforzamos denodadamente para anclar todo a su alrededor y poder explicar así lo que está pasando.

La fijación funcional es un fastidio. Afecta a la forma en que pensamos y en la que vemos cada parte de nuestras vidas. En el trabajo, tenemos fijación funcional sobre nuestros productos y servicios, sobre los clientes y competidores, y sobre futuras oportunidades. Probablemente, la forma más perjudicial de fijación funcional es cuando estamos atrapados en nuestro modelo de negocio actual. No podemos ver más allá de lo que hoy estamos haciendo. No desafiamos nuestras suposiciones. Seguimos creyendo que lo que antes era verdad sigue siendo cierto. Este "punto ciego" perpetuo es el más peligroso para nuestro potencial innovador.

Afortunadamente, hay una manera de abordar la fijación funcional: utilizar herramientas de innovación estructurada que nos ayuden a ver los problemas y las oportunidades de nuevas maneras. Una renombrada cita señala:

"No es lo que no sabes que lo que hará que lo consigas.
Es lo que sabes lo que no hará que lo logres" 

6 comentarios:

David López dijo...

Muy buenos días, QUÉ EXCELENTE ARTÍCULO. Saludos.

David López dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Manuel Ferrández dijo...

Muchas gracias, David.
Me alegro de que te haya gustado.
Saludos.

Veneno dijo...

Genial, excelente articulo me gusto bastante y me ayuda mucho.

Andrés Ernesto Pulido dijo...

MUCHAS GRACIAS, muy bien artículo, pregunta: Además de la fijación funcional existen otros dos tipos de fijaciones que bloquean las mentes de las personas para innovar y ser creativas, ¿cuáles son o cómo se llaman esas dos fijaciones?

Mil gracias.

Andrés

Manuel Ferrández dijo...

Me alegro que te haya gustado el artículo, muchas gracias por tus palabras, Andrés.

Otra de las barreras para ser innovadores es la habituación: resolvemos un problema de una manera concreta y usamos esa misma forma de abordar y de tratar de resolver problemas de manera persistente y mecanizada, a pesar de muchas veces existan otras formas más fáciles y rápidas.

El síndrome del "yo siempre lo he hecho así" es una práctica concreta de esta barrera. En la entrada que he publicado sobre el tema en este blog encontrarás más información sobre el asunto.

Saludos,

Manuel