10 enero 2012

Reinventarse (si aún estás tiempo)


Rentabilidades pasadas no garantizan éxitos futuros. Y si no, que se lo digan a Kodak. Un apellido mítico en el mundo de la imagen.  

En 1884 patentó lo que sería el rollo de película y cuatro años más tarde puso a punto una máquina para emplearlo. George Eastman bautizó la compañía buscando una palabra sin sentido que empezara por la letra K, una de sus preferidas. 

La cámara Brownie, vendida al precio de un dólar en 1900 popularizó la captura de fotos. Además de su gran negocio en el mundo del cine, Kodak entró en otros sectores como la industria del microfilme o el de las aplicaciones médicas. En los años cincuenta sufrió numerosas condenas por abuso de posición dominante. 

La empresa llegó a tener en el mundo 145.300 empleados en 1988 (no hace tanto, ¿verdad?), hoy "apenas" tiene 18.800 trabajadores. 

Paradójicamente, la empresa inventó la primera cámara digital en 1975. Pero eso no ha sido suficiente. La empresa no ha sabido adaptarse a las nuevas condiciones de mercado, donde no sólo ha tenido rivales japoneses como Canon, Nikon o Sony sino también actores que no provienen del mundo de la fotografía como HP, Apple o Samsung.
  
Hace sólo unos días,  se publicaba que la empresa está al borde de la suspensión de pagos. La empresa insiste que no se plantea echar el cierre, sin embargo sus acciones llevan  cotizando más de mes por debajo de un dólar...

Va a ser difícil que recupere el terreno perdido. Probablemente, las decisiones clave las tenía que haber tomado hace 10 años y ahora ya están muy lejos de los rivales. Sin embargo, otros grupos lo han logrado. Ahí tenemos a Apple que dio un vuelco hace una década. O incluso a IBM con su orientación a los servicios. Aunque , también es verdad, ni Apple ni IBM vivieron un deterioro tan terrible como el de Kodak...

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